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¡Ya estoy de vuelta!

25 mayo, 2012
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Wow, ¡cómo pasa el tiempo de rápido! Parece que fue ayer cuando les estaba escribiendo sobre Oporto y estaba planeando las nuevas recetas por subir a este blog. Me quedé con fotos y viajes que ahora espero compartir en una nueva ocasión. Pero si no escribí en estos meses no ha sido por desidia sino por causas de fuerza mayor que me alejaron de todo lo que tuviera que ver con la comida y la cocina.

La primera y más importante es que G y yo estamos esperando a nuestra primera hija para finales de Septiembre. ¡Estamos embarazados! Estoy en el quinto mes de embarazo lo cual significa que ya no puedo ver mis pies cuando estoy de pie. Mi nuevo estado me ha impedido oler, ver, preparar, cocinar, y pensar en comida y alimentos (qué irónico). Si antes me encantaba visitar los mercados y pasarme horas comprando ingredientes, ahora no podía soportar la idea de estar rodeada por comida. Nauseas y vómitos han sido mi rutina estos cinco meses aunque por fin hace unas semanas mi apetito volvió y con él, poco a poco, el deseo de comprar revistas de cocina, ver programas de tv donde preparan alimentos y, al fin, de cocinar.

La segunda causa de fuerza mayor fue la decisión de renovar la cocina de nuestro nuevo piso/depa (total, no quería ni cocinar). Si lo íbamos a hacer tenía que ser antes de que viniera la pequeña. Así que nos embarcamos en una obra en la cual pasamos más de un mes sin dónde freír ni un triste huevo. Ya por fin, esta semana, podemos preparar nuestros alimentos en casa, y aunque aún no está al 100%,  la felicidad me embargó cuando me hice mi primera comida casera en semanas.

Así que ya estoy de vuelta, con muchas ganas de continuar escribiendo, de compartir nuevos relatos de cocina y mi vida como mexicana en el extranjero. ¡Buen fin de semana!

Relatos de cocina de Oporto: Caldo Verde, Pastéis de Nata, y Bolinho de Bacalhau.

11 noviembre, 2011
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Lo sé, lo sé. No he escrito con tanta frecuencia como me gustaría. Estoy en un curso en línea y además estoy en un proyecto que me toma gran parte de mi tiempo. Pero aquí estoy de nuevo con otro viaje que relatarles y más recetas. Esta vez les contaré nuestro viaje a la ciudad de Oporto, Portugal que hicimos a principios de este mes.

A pesar de su cercanía con España, Portugal ha sufrido vaivenes muy diferentes a los de su vecina, su historia es muestra clara de las diferencias con España. Siempre en la mira de invasores, Portugal sufrió la invasión de Árabes, España y Francia. Su alianza con Inglaterra le trajo comercio y le permitió salvar a su familia real aunque la arrastró a la Primera Guerra Mundial.

Pero lo que más ha marcado a Portugal, principalmente en el aspecto culinario, han sido sus antiguas colonias: Brasil, Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Santo Tomé y Príncipe, Cabo Verde, Macao y Timor Oriental. Todas estas permitieron un afluente continuo de nuevos ingredientes – papas o tomates por ejemplo-, de especias y hierbas -pimienta de Jamaica, canela, cilantro, chiles y en especial el chile Piri-Piri traído de Mozambique-.

Mercado do Bolhao

Si tengo que resumir en tres palabras la cocina que probamos en Oporto diría: bacalao, confiterías, sardinas. La cocina portuguesa es simple, casi como la española, muy sana y variada. Probamos sardinas fritas en muchas presentaciones, arroces -rojo y con pulpo-, buñuelos de bacalao, caldo verde, y por supuesto muchos pastelitos que no pude evitar probar en sus mil y un pastelerías y confiterías.

Arroz rojo con pulpo y boquerones fritos.

Sardinas fritas.

Para desayunar: Padaria Doce

Caldo Verde

Caldo Verde

Este famoso y típico primer plato portugués, llamado también el plato nacional de Portugal, es fácil de hacer.

Receta basada en el libro “The New Portuguese Table” de David Leitte.

  • En una olla se sofríe en aceite de oliva ajo y cebolla hasta que ésta última esté transparente. Se añaden papas peladas y troceadas medianamente.
  • Cubrir con agua y tapar. Aunque tradicionalmente esta sopa se hace con agua hay personas que usan caldo de pollo. Hervir a fuego medio hasta que las papas estén cocidas y se deshagan.
  • Mientras tanto, se corta muy finamente un trozo de col gallega. En México es casi imposible conseguir la col gallega, pero he leído que se puede sustituir por col verde rizada. Reservar.
  • Triturar el caldo con las papas o moler en licuadora. Algunos gustan dejar trozos pequeños de papa. Regresar a la olla y añadir la col. Hervir hasta que la verdura esté tierna, de 5 a 10 minutos. Sazonar con sal y pimienta.
  • Freír un trozo de chorizo ahumado con muy poco aceite de oliva. Escurrir en papel y cortar en rodajas.
  • Colocar una rodaja de chorizo en un plato hondo -es la costumbre servir solo una rodaja por plato- y después servir la sopa.
  • Decorar con un chorrito de aceite de oliva.

Pastéis de Nata

Pastelito de nata (izq) y pan de huevo (derecha).

Si algo me hacía ilusión era probar el muy famoso pastelito de nata de Oporto. Jamie Oliver quedó tan fascinado por estos pastelitos que hizo su propia adaptación – ya que no pudo conseguir la receta original-, la cual aparece en su libro “The Naked Chef Returns”. Leí en varios libros que es imposible que alguna padaria o confeitaria comparta su receta, por lo que las recetas que he consultado no son “oficiales”. Aún así, creo que la receta que les voy a compartir no se aleja de la original.

Receta adaptada de David Leitte, de “The New Portuguese Table”,  Jamie Oliver en “The Naked Chef Returns”, y Cooking Club.

Horno a 200ºC.

  • Para la base se necesita una hoja de masa de hojaldre. Se puede comprar congelada o fresca en los supermercados. En moldes para tartitas o para magdalenas colocar un trozo de la masa y con las manos acoplarla a la forma del molde. Pinchar con un tenedor lo más posible y rellenar con arroz o frijoles para que la masa no suba. Hornear aproximadamente 15 minutos o hasta que doren. Dejar enfriar.
  • El relleno es muy parecido a una crema catalana. El sabor y la textura son similares. El método que describí en mi post Crema Catalana y Natillas sirve perfecto para realizar el relleno tipo “custard”. Se puede usar crema en lugar de leche si se quiere tener un relleno con más textura y una vaina de vainilla partida a la mitad en lugar de la canela o cáscara de naranja/limón.
  • Para 24 pastelitos de nata se necesitan: 1taza y 3/4 de crema espesa o leche, ralladura de un limón, 2 cucharadas de harina, 1 taza de azúcar granulada, 1 pizca de sal, 1 huevo, 8 yemas de huevo, extracto de vainilla.
  • Mezclar el azúcar con la harina. En otro bowl, batir el huevo y las yemas e ir añadiendo cucharada a cucharada la mezcla de harina y azúcar -incorporar completamente antes de añadir la siguiente cucharada-.
  • Agregar la leche y la vainilla a la mezcla de huevos y cocer a baño María. Realizar la prueba de la cuchara de madera descrita en el post Crema Catalana y Natillas.
  • Una vez se tenga lista la crema, se rellenan las bases de pasta hojaldre hasta 3/4.
  • Hornear aproximadamente 12 minutos.
  • Dejar enfriar y decorar con azúcar glass y canela en polvo.

Bolinho de Bacalhau

Bolinho de Bacalhau.

Receta de Carla Pernambuco, del libro “Carlota, Balaio de Sabores”.

El bacalao deberá estar desalado, limpio y despicado.

  • En aceite de oliva dorar 3 cucharadas de poro bien picado y 2 dientes de ajo también bien picados. Agregar 1kg de bacalao  y continuar cocinando a fuego medio-alto hasta que el bacalao esté seco.
  • Agregar 500g de puré de papas bien seco y todavía caliente. Revolver bien y sazonar con sal y pimienta. Por último, agregar 4 cucharadas de harina de trigo.
  • Amasar y formar croquetas. Si es necesario, se puede usar un poco de harina en las manos para manejar mejor la masa.
  • Freír en aceite neutro.

Todas estas delicias las acompañamos de un delicioso “vino verde” o una copa de oporto, de los cuales hablaré en el próximo post. ¡Bonito fin de semana a todos!

Tienda de comestibles en Oporto.

A orillas del Duero.

Cocinando en familia: Chiles en Nogada

17 octubre, 2011

En esta ocasión visitamos a mi abuela Emma en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, tierra del tequila, el mariachi, y  muchas clásicos culinarios mexicanos.

Muy pocos platillos en México son tan mexicanos como los Chiles en Nogada.  Y muy pocos son una tradición tan importante para mí.

Mi familia paterna se reunía en Puebla para celebrar el cumpleaños de mi bisabuela en Agosto y se hacían dos platillos: el mole poblano y los chiles en nogada. La historia que mi abuela me contaba mientras todos ayudábamos a preparar aquel banquete era que a principios del siglo XIX, con motivo del final de la guerra de independencia, unas monjas crearon este platillo para agasajar a Agustín de Iturbide, caudillo de la independencia y futuro emperador de México. Usaron ingredientes de temporada -chile poblano, nuez de Castilla y granada- para realzar los colores patrios. Así crearon una de las tradiciones culinarias más queridas por los mexicanos a realizarse cada Agosto y Septiembre.

La preparación de este manjar es una tradición que me dejó recuerdos muy gratos: el llegar un día antes del evento a casa de mis bisabuelos, sentarnos en la mesa los nietos, bisnietos, primos y sobrinos, pelar la nuez y desgranar la granada al mismo tiempo que escuchábamos a mi bisabuelo Rafael contar historias de fantasmas. Ahora mis bisabuelos ya no están y solo nos reunimos los que podemos, cada Agosto, para hacerles un homenaje, recordarlos y crear nuevos recuerdos para los más jóvenes mientras hacemos todos juntos chiles en nogada. Aún conservamos las recetas originales de mi bisabuelo, escritas con su puño y letra, en hojas que mi abuela guarda como el oro.

Chile Poblano

En pocas palabras, los chiles en nogada son chiles poblanos rellenos de carne molida -picada- cubiertos de una salsa de nuez de Castilla. Pero son muy laboriosos y requieren de mucho tiempo y muchos ayudantes.

El relleno de carne, de acuerdo con la receta original, consta de los siguientes ingredientes:

  • Pechuga de pollo o carne de cerdo
  • Manzana, Durazno, Pera
  • Plátano macho
  • Biznaga dulce /Acitrón – dulce cristalizado mexicano que se obtiene de un cactus. Desgraciadamente, desde 2003 está prohibida su venta en México debido a que  la cactácea de la que se obtiene está en peligro de extinción.
  • Almendras
  • Jitomate
  • Cebolla, ajo
  • Canela, clavo
  • Pasas y aceitunas

Los chiles se asan y se limpian (se le quitan la piel, las venas y semillas). Una vez limpios se rellenan, se enharinan y se pasan por claras de huevos montadas. Se fríen.

Chiles rellenos antes de freír.

Para la nogada, hay que quitarle la piel a la nuez de Castilla. Se prepara una salsa con la nuez, queso, crema, y leche (opcional jerez y miel de abeja).

Nuez pelada para la nogada.

La nogada es delicada, se puede cortar en cualquier momento, por lo que siempre la ha hecho mi abuela y he tratado de aprender de ella el cómo hacerla.

Esta vez, mi tía abuela hizo un delicioso arroz a la mexicana o arroz rojo como acompañamiento. Y por supuesto no faltó la “fresca” como le llamamos en casa a una bebida fría compuesta por  jugo de, limón (lima), naranja, lima (cítrico que no llega a España), toronja (pomelo), y el ingrediente clave: tequila reposado.

Creo que el chile en nogada es un platillo mexicano original y sobre todo delicioso, tan delicioso que solo hay que ver como G se comió dos en la comida… y uno al día siguiente en el desayuno…

Reencuentro con México – 2da parte, San Luis Potosí

7 octubre, 2011
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La creación de Edward James

México es tan grande, tan variado, que conocerlo completamente requiere que le inviertas mucho tiempo. Y yo, a pesar de haber tenido unos padres que nos motivaron constantemente a conocer nuestro país, sigo sin conocer muchos rincones encantadores mexicanos. Afortunadamente, en el viaje que ahora les relato pudimos recorrer lugares que quedarán para siempre en mi memoria.

La primera escala durante esta segunda parte del viaje fue para visitar el proyecto de Sir Edward James, un excéntrico inglés amigo de surrealistas como Leonora Carrington y Dalí. Su creación (que pueden ver en la primera y siguiente foto de este post) raya en la locura y a la vez en lo hermoso. En medio de la selva potosina se alzan escaleras que no llegan a ninguna parte, ventanas, pasadizos, y columnas, una mezcla de estilos y conceptos arquitectónicos. Fue como tocar y andar por la imaginación de James.

Posteriormente seguimos nuestro camino, parando aquí y allí a comprar helados hechos de frutas naturales  y artesanías. ¡Vaya colorido encontramos en lugares tan recónditos!

Y por supuesto, no podía faltar la Virgencita a un lado del camino para proteger al viajero.

Mi bisabuelo Rafael (el de la receta familiar de Mole Poblano) era un apasionado de la caza y la buena comida mexicana. Telegrafista de profesión, se iba a vivir a lugares recónditos conocidos por la buena caza. Cuando tuvo la posibilidad de ir a Micos no lo dudo ni un instante, y así toda su familia (incluyendo mi abuela) se trasladó a este pequeño pueblito perdido en la Huasteca Potosina. El tiempo por supuesto no ha pasado en vano. La pequeña estación de tren donde mi bisabuelo trabajaba apenas si se puede mantener en pie, pero al menos pude conocerla e imaginarme cómo sería la vida de mis bisabuelos y mi abuela hace 70 años.  A pie de la estación vendían unos jugosos elotes (maíz) asados al carbón, el mío con limón y sal y el de G solo con sal y un poquito de chile en polvo. Definitivamente el mexicano parece él.

Llegamos a las cascadas de Micos donde con un poco más de tiempo hubiéramos podido hacer un descenso de río. También se puede practicar la espelología, rappel, senderísmo, y camping. Un excelente lugar para hacer ecoturismo si te gustan estas actividades.

Árbol de papaya a un lado de las cascadas de Micos.

 Con una mañana tan ocupada, llegamos muy contentos a comer a un restaurante “palapa” a un lado del camino. De botana (para picar) nos trajeron unos totopos con salsas y limones. ¡Teníamos tanta hambre que casi nos los acabamos!

Pedimos unas gorditas (tortilla de maíz bastante gruesa que se abre por la mitad y se rellena) rellenas de queso, requesón con champiñones, y carne con nopales. La de requesón fue mi favorita aunque la de nopal tenía un sabor excepcional.

Después pedí una sopa de tortilla, la cual es un refrito de ajo, cebolla y tomate con caldo de pollo y sazonado con epazote. Al final se le agregan totopos, aguacate, crema (nata), queso fresco, y chile guajillo frito.

También probé un poco de tacos de carne frita con champiñones, tocino (bacon), cebolla, y queso. Estos fácilmente se pueden hacer en cualquier parte del mundo, solo hay que agregar unas cucharadas de salsa roja sobre el taco al final y ya tienes un plato mexicano delicioso.

Otra versión también fácil de hacer: tacos de camarón (gambas) con tocino (bacon), pimientos y cebolla, pero ahora con tortillas de maíz.

Para terminar con un excelente día, nos dirigimos a las cascadas de Tamasopo, lugar mágico y hermoso de la Huasteca Potosina. Son muchas las cascadas que podemos encontrar en este lugar cada una con su encanto. El agua está fresca y ayuda a disipar por un rato el calor del lugar. Hay un restaurante con comida típica y una vieja fábrica de la que sólo quedan algunas paredes de piedra entre raíces viejas y enormes.

Al día siguiente nos dirigimos de regreso a México. De paso, hicimos una parada en San Luis Potosí, hermosa ciudad colonial con un encanto que muy pocas ciudades del país pueden igualar. Visitamos el Museo Nacional de la Máscara, el cual nos encantó por su arquitectura y su exposición.

Y finalmente, paramos en Santa María del Rebozo lugar donde puedes comprar el típico rebozo mexicano. Aquí me explicaron que un rebozo no es una chalina, como yo creía, sino que la chalina generalmente es de un color mientras que el rebozo se realiza con hilos de tres colores, entre ellos el negro y el blanco. Así aprendí algo nuevo de mi país.

Si les interesa saber más acerca de comentado en este post les invito a visitar las siguientes páginas:

Introducción a la Comida Italiana

29 septiembre, 2011

Artículo y fotografías por autora invitada: Jessica Noguez


 

Es muy fácil enamorarse de la comida italiana. Aún no he conocido a alguien que no guste de esta cocina o que no la haya probado. La gastronomía italiana es extremadamente variada, sus diversas cocinas reflejan la variedad cultural de sus regiones: platos cremosos en el norte o especialidades picantes al sur.

Al contrario de lo que muchas personas creen, la comida italiana no es solo pasta y pizza (si no, ¿cómo es que los italianos son los más delgados de Europa junto con los suizos?). Los italianos también comen muchas verduras, sopas, cereales, carnes, vinos, embutidos, helados, café, mariscos, frutas, pan, postres diversos, etc. Todo sus platos están hechos con ingredientes frescos, al más puro estilo casero. La cucina della nonna o la cocina de la abuela, aquella con tradición, es la más valorada.

Si un italiano te invita a cenar en Italia, hay que ir con hambre, ya que se acostumbra comer il antipasto (la entrada), il primo piatto (el primer plato), il secondo piatto (plato principal), il dolce (postre), il caffe  y, para digerir, una grappa o un limoncello. Todo lo anterior, por supuesto, disfrutando una buena botella de vino como el Montepulciano d’Abruzzo.

La comida tiene mucha importancia en la vida de los italianos. Como los españoles, los italianos saben cómo sacar el máximo provecho a una comida, ya que no sólo se trata de dar placer al paladar, también se socializa. Alrededor de ella se reúnen los seres queridos, se platica, se ríe, se degusta, se comparte, se bebe y se pasa uno de los mejores momentos del día. La comida o cena serán largas (la pausa pranzo o la hora del lunch dura al menos 2 horas en Italia. ¿Y la cena? Al menos 2 horas también). De hecho, el slow food, un movimiento que preserva la tradición culinaria, comenzó en Italia en 1986 como respuesta al creciente fast food. Consiste en saborear, disfrutar, extender ese momento de placer y convivencia – el comer- con los amigos o familia cuidando y salvaguardando siempre el modo, los sabores y las recetas locales.

Tengo poco más de 2 años viviendo en Italia y nunca me he cansado de su cocina. Realmente se puede comer a diario  porque es sana (la dieta mediterránea es conocida por ser muy saludable), exquisita, variada y fácil de preparar. Me encanta ir al súper o al mercado y elegir por mi misma el proscuitto o jamón, el risotto, el farro, el queso ricotta o la mozarella fresca, las aceitunas, las berenjenas, las fresas, los ravioli freschi ai fungi porcini que tanto me gustan, los alici o boquerones, los pomodori secchi o tomates secos, el café, el vinagre balsámico, etc.

Si se es amante de las pizzas, las mejores son las Napolitanas, ya que tienen una pasta un poco más gruesa, además, es suave pero crujiente a la vez. Mi pizza favorita es la Margherita di Bufala que sólo tiene 3 ingredientes sobre el pan: salsa de tomate fresca, mozarella di buffala (queso mozarella hecho a base de la leche de búfalo) y albahaca. Un gusto simple pero que permite disfrutar el sabor de cada ingrediente. Esta pizza, en mi opinión, refleja cómo es la cocina italiana la mayor parte del tiempo: sin complicaciones, deliciosa y con pocos ingredientes pero de excelente calidad.

Consejo: en Italia nunca pidas queso sobre cualquier pasta acompañada de mariscos (como el spaghetti alle vongole o spaghetti con almejas) porque los italianos voltearán a verte con cara de ‘un extranjero que no sabe cómo comer la pasta’.

Si se es amante de la carne, la bistecca alla fiorentina, el carpaccio di manzo o la tagliata di manzo son la perfecta opción. La bistecca y la tagliata se sirven casi rojos. El carpaccio se sirve crudo, en láminas muy finas. Todos ellos se derriten en la boca literalmente. La tagliata se come normalmente con un poco de rúcula, un poco de queso parmigiano y un toque de vinagre balsámico. Una combinación hecha en el cielo.

Los embutidos italianos tienen fama internacional como el famoso prosciutto cotto o crudo, la bresaola, la mortadella o el salami. Todo es delicioso solo o con pan.

Los postres italianos son los mejores del mundo. El helado artesanal italiano es una obra de arte que no tendrá conservadores ni sabores artificiales y estará preparado con los ingredientes más frescos.  Es más, los helados italianos me parecen los menos dulces que he probado. No hace falta poner tanta azúcar, los sabores resaltan por sí solos y se disfrutan sin necesidad de tanto dulce. Mundialmente famosos son otros postres como el tiramisù, la panna cotta, los sorbetti, las granite, la torta al cioccolato, la torta di mela, la torta della nonna, los cannelloni siciliani, los profiteroli, etc.

El café también tiene una parte importante en la vida diaria de cualquier italiano. Para empezar, la variedad de cafés es amplia: caffè espresso, cappuccino, latte macchiato, macchiato (corto o lungo), caffè latte, ristretto, caffè d’orzo, caffè shakerato, etc. El café en Italia se toma de preferencia en el bar (no en la oficina, no en casa) y normalmente se bebe de pie y sobre la barra por 3 razones según yo: 1) porque el café será pequeño y rápido de tomar, 2) porque se hacen varias pause caffè rápidas durante el día y 3) porque será más barato (si te sientas, te cobran más). OJO: no existe en Italia la versión light o deslactosada de los cafés, te lo darán con leche entera siempre.

Consejo: en Italia después del lunch o la cena nunca pidas un caffè latte o un cappucino. Si pides un caffè te servirán un espresso o un macchiato… pasarás desapercibido porque los italianos no voltearán a verte con cara de ‘un extranjero que no sabe cómo tomar café’. Ellos creen que tomar un café con mucha leche después de comer es de mal gusto.

Por último, por todos es conocido que la cultura del vino es una tradición muy arraigada en Italia que se ha transmitido de generación y generación. Italia es uno de los mayores productores de vino a nivel mundial, ya que hay más de un millón de empresas productoras de esta bebida en el país, lo cual también contribuye a que sea el principal destino enoturístico junto con Francia. En mi opinión, la región que produce mejores vinos –sobre todo tintos- es la Toscana, donde incluso existe un vino que se acompaña –como postre- con galletas secas de almendra: el Vin santo toscano.

Hay tanto que decir de la comida italiana que me faltaría tiempo y espacio. Me hubiera encantado profundizar más sobre las pizzas, los postres, etc. Además, aún no he hablado de las pastas como aquella al ragú (la que nosotros conocemos como pasta a la boloñesa), los arroces, los pescados y mariscos, las sopas como la ribollita (una sopa toscana hecha con pan y verduras) o la zuppa di farro (hecha con aquel cereal que ya comían los romanos), las ensaladas como la caprese (mundialmente famosa) o la insalata eoliana (una de mis favoritas), los quesos como la burrata  (un queso fresco extremadamente suave y cremoso), etc. Como dije, esto es sólo una introducción a la sorprendente cocina italiana.

Venir a Italia no sólo significa conocer y ver arte, arquitectura milenaria, campos llenos de viñedos y olivos… también es una gloria para el paladar, como se muestra en ‘Eat, pray, love’.

Demos la bienvenida a nuestras invitadas a Relatos.

28 septiembre, 2011
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Hola a todos,

Desde hace unos meses que había querido presentarles a dos muy queridas amigas mexicanas: Gina y Jess. Ambas escribirán con nosotros sus experiencias en los países donde ahora habitan: Gina en Australia y Jess en Italia. ¡Serán las primeras invitadas de honor de Relatos!

Estoy segura que nos cautivarán con sus historias, una desde tierras tan exóticas y extrañas y la otra desde la muy encantadora tierra de la pasta y vino.

Así que los invito a disfrutar esta nueva etapa de Relatos.

Feliz día :)

C

Reencuentro con México (1ra parte)

27 septiembre, 2011

Y por fin llegamos a la parte más esperada de nuestras vacaciones: nuestra visita a México. Esas semanas incluyeron de todo: lugares que no había visitado antes, reencuentro con tradiciones familiares, música y baile (como en toda buena reunión familiar mexicana), resfriados y hasta indigestiones por tanto comer.

Mi papá tomó también vacaciones para estar más tiempo con nosotros (¡muchas gracias!) y nos organizó un viaje estupendo con el cual rompimos muchos récords:

  •  18 días de viaje
  • 11 de 32 estados del país visitados
  • Más de 3500 kms recorridos por carretera

Así, la etapa que relataré en este post inicia en la Ciudad de México y termina en un pequeño pueblo llamado Ciudad Valles, en el estado de San Luis Potosí.

Nuestra primera parada fue un pueblo llamado Agua Fría, cerca de Poza Rica. Nos quedamos en un pequeño hotel que hay en la zona manejado por mi familia. El paisaje lucía así a una hora del DF, más o menos a la altura de las pirámides de Teotihuacán.

Nuestro primer contacto del viaje con la comida mexicana fue en el restaurante del hotel Agua Fría. La comida estaba deliciosa y muy variada. Guacamole, queso fundido, y sopecitos con salsa y chorizo de entrantes.

Los sopes se pueden llegar a hacer en Madrid. Yo ya los he hecho en alguna ocasión. Compré la masa en la tortillería La Reina de las Tortillas y preparé los sopes con su salsa roja; la salsa verde no la preparo por que en España no se venden los tomates verdes necesarios para hacer la salsa. Bueno, la masa se mezcla con un poco de harina, aceite y sal, se amasa, y se forman unas tortillas pequeñas a las cuales se le harán unos bordes para que no se salga el contenido. Después se fríen en aceite neutro. Se les puede poner una salsa roja semicruda (jitomate y chile hervido, molido con  cebolla, ajo y cilantro frescos) y queso fresco espolvoreado por encima. Se calientan sobre una sartén. Aquí nos sirvieron los sopes acompañados con chorizo y queso crema. Buenísimos.

El queso fundido estuvo espectacular. Se sirve con las tortillas de harina (las blancas que se encuentran en El Corte Inglés)  para hacer tacos de queso en ese momento.

De plato principal probamos: salsa de chicharrón, cecina con enchiladas verdes, enchiladas verdes rellenas de pollo, entre otras cosas.

La salsa de chicharrón (cortezas con carne) estuvo muy picante pero tenía un muy buen sabor, acompañada con unos pocos de frijoles negros y tortillas de maíz. ¿Qué les puedo decir? Nada más de acordarme se me está haciendo agua la boca.

En algún otro post he comentado que en México la cecina es diferente a la que he encontrado aquí en España: son bisteces de res (ternera) que se salan para conservarlos más tiempo. Cuando se van a preparar se enjuagan un poco y se fríen. Aquí la carne la comimos junto con unas enchiladas de salsa verde. Recuerdo que las tortillas de las enchiladas estaban hechas a mano, así que estaban más gruesas que las normales de las tortillerías. Si quieres hacer enchiladas rojas parecidas a las de la foto, sólo tienes que freír la salsa roja semicruda que describí anteriormente, y bañar las tortillas de maíz con ésta. Decóralas con queso, cebolla, rábanos, o incluso lechuga bien picada. Puedes rellenarlas de pollo -como en las enchiladas de mole que hice anteriormente- bañarlas en queso, y hornearlas por unos minutos hasta que el queso se derrita, como en la foto de abajo.

Paseando por el pueblo visitamos el mercado callejero. La gente sonreía al vernos, nos saludaban y nos ofrecían algunos de sus productos. Vimos un puesto solo para chiles secos y especias, y muchos otros con verdura de temporada.

Arriba puedes ver las verduras que se encuentran siempre en un mercado mexicano. Tenemos las calabacitas y chayotes, varios tipos de chiles frescos, tomate verde con su cáscara típica, e incluso flor de jamaica seca.

La cena del primer día incluyó hamburguesas caseras y sincronizadas, ambas deliciosas. La foto de abajo muestra una sincronizada: esta hecha con dos tortillas de harina a las cuales se les pone queso y jamón. Mucha gente también les pone frijoles refritos, aguacate o chiles en escabeche. Yo las acompañé con verduras en escabeche que también son picantes. ¿Verdad que se ven riquísimas?

En otro post hablé acerca del desayuno mexicano, ese que parece no tener fin por que incluye jugo de naranja, café, fruta fresca, pan dulce, y el plato fuerte de la mañana. El nuestro en el restaurante del hotel no fue la excepción. Abajo pueden ver el pan dulce del día, siendo mis preferidas las conchas (redondas blancas). Las conchas son como un bollo cubierto con una pasta de azúcar que puede ser blanca (sin sabor) o de chocolate (son las mejores).

Mi plato fuerte del desayuno consistió en huevos fritos sobre tortilla de maíz, cubiertos de crema (nata), queso, y salsa roja, llamados Huevos Tierra Blanca, en honor al pueblo natal de mi papá quien nos preparaba un plato similar en casa los domingos por la mañana. Madre mía, estaban buenísimos. Eso sí, no me los pude acabar, para cuando llegué a este plato mi estomago ya estaba lleno con todo lo demás.

Seguimos nuestro recorrido hacia el noreste del país. El paisaje cambió por completo: de ser árido y con poca vegetación a ser selvático con muchos sembradíos de plátano y naranjas, una vista realmente hermosa.

Llegamos a Tampico justo a tiempo para comer pescado y marisco en un restaurante típico de la ciudad llamado El Porvenír, el cual se encuentra enfrente de un panteón y es famoso por su leyenda “Aquí se está mejor que enfrente” (refiriéndose al panteón). Cuentan algunos locales que en algún momento se pudo leer en las paredes del panteón “Aquí están los que comieron enfrente”. Esto es una muestra típica del humor mexicano.

Todos los platillos estaban muy buenos, pero destacan las tortillas de queso (como si fueran de maíz pero hechas de queso derretido), el callo de hacha con camarones (gambas) y verduras, las jaibas, y las angulas con aguacate.

Las jaibas son parecidas a las nécoras en tamaño, aunque en sabor las jaibas son más dulces.

Me pareció una mezcla extraña la de angulas con guacamole sobre una tortilla de huevo pero sabía bien, los sabores se fusionaban perfectamente. Más tarde ese día llegamos a dormir a Ciudad Valles.

Y bueno, si creen que el viaje fue solo comer están muy equivocados. En el próximo post, verán un poco más de México, de lugares y pueblos. ¡Hasta la próxima!

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